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martes, 4 de enero de 2011

Los malos hábitos "se establecen a los 16 años"

La prevención de los malos hábitos de vida debe comenzar antes de los 13 años, porque a los 16 ya es muy tarde para cambiarlos, advierte un estudio.

Por eso, las campañas de salud deben estar dirigidas a estos grupos de edad, afirman los investigadores de la Universidad del País Vasco, en España.

Según los científicos, malos hábitos como un estilo de vida sedentario, el consumo excesivo de alcohol y una dieta perjudicial son predominantes entre los jóvenes de entre 19 y 26 años.

Pero el momento en que estas conductas quedan arraigadas es a los 16 años.

El estudio fue llevado a cabo en la comunidad autónoma del País Vasco entre 2.108 jóvenes, quienes respondieron a varios cuestionarios sobre sus hábitos y estilo de vida.

Lo peor, la alimentación

"Los hábitos menos sanos resultaron ser los de la alimentación", comenta Marta Arrue, quien dirigió la investigación.

"Seguidos por el consumo de alcohol, el sedentarismo, las relaciones sexuales de riesgo, el consumo de tabaco, las drogas y finalmente una cantidad insuficiente de sueño o sueño de baja calidad", agrega.

Según la investigadora, los resultados mostraron que las conductas de riesgo entre los jóvenes son mucho más comunes de lo que se esperaba, incluso entre ellos mismos, ya que piensan que son más sanos de lo que realmente muestran.

Hay un efecto de retroalimentación entre los hábitos y el estado psicológico: los buenos hábitos benefician la salud psicológica y las condiciones óptimas psicológicas facilitan tener una vida sana
Marta Arrue
Cuando se dividieron los resultados por edad, se encontró que las conductas de riesgo comienzan a presentarse en los primeros años de la adolescencia (13 años) y, con la excepción de los hábitos de sueño, todos los demás empeoran a medida que pasa el tiempo.

Según Marta Arrue, "debe prestarse atención especial a los jóvenes de 16 años, porque éste es el punto de inflexión, la edad en que se opta por actividades sanas o cuando surgen los patrones de conducta de riesgo".

En cuanto al género, añade la experta, las mujeres muestran mayores conductas de riesgo que los hombres.

"El punto débil de las mujeres -dice- es el sedentarismo, el consumo de tabaco, el mal sueño, y el riesgo de embarazarse o de adquirir infecciones por transmisión sexual".

"Los hombres, por otro lado, muestran debilidad por el alcohol, las drogas ilegales y la alimentación inadecuada", completa.

Factores psicológicos

El estudio también halló una relación entre los malos hábitos y el estado psicológico de los participantes.

Encontró que los adolescentes y jóvenes que siguen un estilo de vida sano tienen una mayor autoestima, mejor bienestar psicológico, mayor satisfacción con su cuerpo y menos indicadores de enfermedades psicológicas.

Muchos jóvenes duermen poco o tienen un sueño de baja calidad.

Según la investigadora, "hay un efecto de retroalimentación entre los hábitos y el estado psicológico: los buenos hábitos benefician la salud psicológica y las condiciones óptimas psicológicas facilitan tener una vida sana".

Por eso, subraya Arrue, es importante tomar en cuenta estos factores cuando se lanzan campañas de prevención de salud, que deben ser diseñadas específicamente para los grupos de adolescentes y jóvenes.

"El combate de los malos hábitos de estilo de vida requiere un enfoque de múltiples factores y multidisciplinario", advierte la investigadora.

"Además, requiere detectar el problema lo antes posible, especialmente tomando en cuenta los grupos de riesgo (mujeres y jóvenes)".

lunes, 29 de marzo de 2010

¡Lo último! Ver películas en 3D podrían causarte serios problemas visuales.


Las tan de moda películas en3D podrían, según el Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana (COOCV),provocar problemas visuales tales como mareos, visión doble, náuseas y desequilibrios en personas con ambliopía o estrabismo. Así, estos ópticos recomienda que aquellas personas que sufran alguno de estos síntomas viendo una película en 3D se sometan a una revisión binocular. La tecnología 3D, funciona de forma similar a la forma que el cerebro humano tiene para ver en relieve, esto es: dos imágenes superpuestas que el cerebro fusiona obteniendo una imagen tridimensional. Según los expertos, esta disociación de imágenes de la película puede suponer un esfuerzo adicional para el cerebro, que da instrucciones a la musculatura ocular para que la alineación de ambos ojos sea la correcta. Pero si hay un problema previo o latente, como es el caso de una foria (pérdida momentánea de coordinación entre los ojos), es posible que se manifieste visión doble, mareos, náuseas o desequilibrios.

En algunos casos, la musculatura ocular no puede compensar este defecto y se produce una relajación total que conocemos como estrabismo. En estos casos, la persona no es capaz de ver las películas en 3D. Tampoco puede darse visión estereoscópica o tridimensional en aquellos casos en los que uno de los dos ojos no envía la información adecuada al cerebro (ambliopía u ojo vago), por trabajar el cerebro trabaja con la imagen de un solo ojo, por lo que no se produce la fusión de las imágenes. ¿Prudentes advertencias? ¿Alarmismo innecesario? En cualquier caso con la avalancha de títulos en 3D que se nos viene encima, o nos quedamos bizcos o nos inmunizamos para toda la vida.

Fuente: www.audienciaelectronica.net